El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.

Pablo Neruda

El mono nos invita a jugar desde la inocencia. A conectar con nuestro niño interior. El adulto se conecta con el niño, como la mente se conecta con el corazón.

Nuestra vida es como un juego, y todos tenemos las mismas fichas para participar. En nuestro libre albedrío elegimos en que tableros jugar, con quienes y como. A veces jugamos impulsivamente, otras con el fin de ganar.  Planeamos cada ficha que movemos, y otras veces pateamos el tablero. Cada partida ganada desde el disfrute nos eleva a un juego superior, con energías de luz más avanzadas. Es un juego continuado y nuestras fichas no cambian ni se pierden, siempre las tendremos.

El mono nos convida  la oportunidad de sanar nuestro niño interior. Encuentro el equilibrio entre la ilusión y la desilusión. Organizo el juego, lo creo, lo disfruto, porque el fin es ese, disfrutarlo.

Igualo el hombre al niño. La mujer a la niña.

Hoy es un día para dejar el enojo de lado. Chuen (Mono), en la oscuridad es un niño enojado. Y el niño enojado se pierde la magia.

Cooperemos entre todos a iluminarnos desde lo mas puro e inocente.

¿cuando fue la ultima vez que reíste? 

Bendiciones.

Energía Maya